Hace poco vi a una amiga intentando convencer a su hijo de que comiera verdura, y de repente se le ocurrió hacer figuras con el brócoli. El niño no solo comió, sino que pidió repetir. Eso es lo que pasa cuando metemos un poco de imaginación en la cocina: la comida se convierte en un juego, en algo memorable, en una experiencia compartida.
Cocinar con los niños (o simplemente hacer platos que los diviertan) no es un capricho. Cuando la presentación llama la atención o la preparación se convierte en un momento lúdico, ellos comen mejor, se relacionan distinto con los alimentos y, de paso, aprendes cómo hacerlos partícipes de la cocina sin que sea una lucha diaria. La clave está en no complicarse: a veces basta con cambiar la forma, el color o la forma de servir.
Aquí encontrarás propuestas que van desde platos tradicionales reinventados hasta creaciones pensadas para fechas especiales. Todas tienen algo en común: te sorprenderá lo fácil que es convertir la comida en algo que tus hijos pedirán una y otra vez.
Una recopilación de platos sencillos que los pequeños pueden ayudarte a preparar sin necesidad de habilidades culinarias previas. Ideal para pasar una tarde en la cocina sin que termine en caos.

Te sorprenderá descubrir que la comida de verdad sabrosa y visualmente atractiva también puede ser nutritiva. Aquí encontrarás propuestas que rompen con la idea de que disfrutar de la mesa significa renunciar a lo sano.
Cuando la comida parece una cosa pero es otra. Aquí verás cómo jugar con las formas y las apariencias para crear postres y platos que son pura diversión desde el primer bocado.

Especialistas en convertir la noche más oscura del año en una fiesta de sabores. Desde galletas con cara de miedo hasta platos que parecen salidos de una película de terror, pero que saben de maravilla.

Cuando toca disfrazarse, que la comida también se disfraze. Todo lo que necesitas saber para organizar una fiesta de carnaval donde los platos sean tan coloridos como el resto de la celebración.

Un repaso por técnicas simples que transforman ingredientes que normalmente rechazan en comida que desean. Psicología de la cocina en estado puro.

Porque a las cuatro de la tarde también se puede merendar diferente. Propuestas que entran por los ojos y que van a hacer que esperen con ganas la merienda todos los días.

Cuando llegan las fiestas, la cocina se convierte en un espacio mágico. Aquí encontrarás recetas que respetan la tradición navideña pero le dan un toque personal y visualmente atractivo.

Lo mejor de todo esto es que no necesitas ser un chef estrella para lograrlo. Con un poco de creatividad y ganas de experimentar, tu mesa se convierte en un lugar donde comer es sinónimo de disfrutar, de sorprenderse y, por supuesto, de comer mejor.