Si alguna vez has probado una tarta de ruibarbo, sabrás por qué este tallo rosa y ácido se ha convertido en el favorito de reposteros de toda Europa. No es una fruta, aunque lo parezca, y tampoco es tan amargo como crees si lo tratas bien en la cocina.
Lo bueno de este ingrediente es que te permite jugar con contrastes: su acidez natural equilibra azúcares, natas y chocolates de una forma que pocos productos logran. La clave está en no tener miedo de su sabor fuerte y, simplemente, dejarle protagonizar.
Aquí te mostramos las mejores formas de aprovecharlo, desde clásicas tartas hasta bebidas refrescantes que te sorprenderán. Encontrarás recetas que van desde lo más tradicional hasta combinaciones inesperadas con ingredientes como el mazapán o la lima.
La receta más clásica y reconfortante. Todo lo que necesitas saber para hacer una tarta perfecta con este ingrediente como protagonista absoluto.

Un postre francés que cobra nueva vida cuando lo combinas con el ruibarbo. Aquí verás cómo caramelizar el tallo para intensificar su sabor.

Aprende a hacer una conserva casera donde la acidez del ruibarbo se equilibra con la dulzura de las fresas. Perfecta para desayunos y repostería.

Una tarta rústica y elegante al mismo tiempo que no requiere moldes complicados. Te sorprenderá lo fácil que es hacer algo tan vistoso.

Para los días en que no quieres encender el horno pero sí quieres un postre elegante. La mermelada casera de ruibarbo es el toque de distinción que necesitaba el clásico cheesecake.

Una combinación más aventurera donde la lima aporta su propia acidez y frescura. Ideal para servir en reuniones cuando quieres sorprender con algo diferente.

Un postre de la cocina tradicional catalana que gana mucho con este ingrediente. El crumble de canela añade textura y calidez al sabor ácido del tallo.

Si prefieres algo más refrescante para el verano, aquí tienes una bebida que juega con lo ácido, lo dulce y lo alcohólico en la mejor medida.

Ya sea que lo uses en postres, mermeladas o cócteles, el ruibarbo te abre un mundo de posibilidades en la cocina. Su carácter distintivo es precisamente lo que lo hace imprescindible en tu despensa de primavera y verano.