Si hay algo que nos pone de acuerdo a casi todos en la mesa es un buen pescado bien hecho. No es magia, ni requiere técnicas imposibles: necesitas ingredientes frescos, un poco de atención y saber qué esperas de cada preparación. Desde una dorada al horno hasta un tartar de atún, las posibilidades son infinitas.
El pescado es uno de esos alimentos que merece respeto en la cocina. Cocina rápido, se reseca con facilidad si no estás atento, y no perdona los descuidos. Por eso es importante elegir bien el método según qué pieza tengas entre manos: no es lo mismo un filete fino que un trozo grueso de salmón. La buena noticia es que una vez entiendes esto, las recetas fluyen casi solas.
Te proponemos un recorrido por opciones que van desde lo más clásico —bacalao al horno con patatas— hasta sorpresas más atrevidas como el carpaccio de pulpo o los langostinos al brandy. Hay para cada ocasión, cada temporada y cada nivel en la cocina.
Una preparación que juega con los sabores cálidos del azafrán y la cremosidad de la cebolla para acompañar un pescado blanco de carne delicada. Te sorprenderá lo sencillo que es lograr un plato de aspecto muy profesional.

Aquí verás cómo el pan rallado crujiente contrasta con la carne suave del bacalao, creando texturas que hacen de este un clásico reinventado con poco esfuerzo.

Un guiso de cuerpo, donde la sepia y las gambas conviven en el mismo caldo aromático. Perfecto para un domingo sin prisa, con pan para aprovechar hasta la última gota.

No necesita cocción, pero sí requiere atún impecable y precisión al picar. Todo lo que necesitas saber sobre este recurso elegante que funciona como segundo ligero o como tapa sofisticada.

La receta de confort absoluto que nunca falla: bacalao, patatas, aceite de oliva y poco más. Descubre el porqué esta combinación ha triunfado durante generaciones.

Láminas finas de pulpo crudo aliñadas con lo justo: aceite, limón, sal. Un segundo frío que abre apetito y demuestra que el pulpo no solo funciona en guiso.

Aprovecha los trozos gruesos de salmón para una cocción pareja y una carne jugosa. Un repaso por las temperaturas y tiempos que evitan el gran error: sobrecocción.

El lujo hecho plato en apenas quince minutos. Los langostinos se flambean brevemente con brandy, se terminan en nata y servicio en mesa. Drama culinario en la mejor versión.

Ya sea que busques algo rápido para un martes de trabajo o un plato elegante para impresionar, el pescado siempre te abre puertas. Lo importante es respetarlo, no complicarlo demasiado, y confiar en la calidad de lo que compras. De ahí en adelante, todo es disfrute.