Hace poco cenaba con una amiga vegetariana en un restaurante asiático y pedimos un plato de verduras salteadas con esta proteína. Lo que me sorprendió no fue su sabor neutro —que ya me lo esperaba—, sino lo bien que absorbía los sabores de la salsa de soja y el jengibre. Salimos de allí con la cabeza llena de posibilidades culinarias.
Y es que este ingrediente ha dejado de ser cosa de "raros": hoy lo encontramos en supermercados convencionales, en restaurantes de barrio y en las cocinas de gente que simplemente quiere comer bien. Lo interesante es que no necesitas ser vegana para disfrutarlo. Aquí va un consejo: elige el firme para salteados y el sedoso para postres y salsas. La diferencia es abismal.
Vamos a recorrer desde las recetas más básicas —esas que te van a enseñar a cocinarlo sin que se deshaga— hasta propuestas más creativas que te sorprenderán. También veremos cómo hacerlo en casa, si te atreves.
Una guía fundamental para entender este ingrediente desde cero. Aquí aprenderás sus variedades y las técnicas básicas para que no se rompa al cocinarlo.

Te sorprenderá lo fácil que es hacer un plato delicioso con solo una plancha caliente y buen condimento. Una receta que funciona como entrada o acompañamiento.
Para las valientes que quieren conocerlo todo. Un repaso por el proceso artesanal, paso a paso, y por qué los resultados caseros tienen otro sabor.

Descubre una alternativa proteica que funciona igual de bien que la carne en la barbacoa. Con un toque asiático que le da personalidad propia.
Aquí verás cómo integrar esta proteína en un plato italiano tradicional sin que suene a parche. El resultado es ligero, sabroso y listo en menos de treinta minutos.

Una combinación ganadora: granos, vegetales de temporada y un adobo de curry que lo envuelve todo. Perfecta para llevar al trabajo o servir en una comida especial.

Te sorprenderá descubrir que es posible hacer un postre cremoso y decadente usando este ingrediente. Nadie adivinará cuál es el secreto detrás de esa textura perfecta.

Una versión más ligera de un clásico que funciona de maravilla. Ideal para cuando quieres algo dulce sin la pesadez del queso tradicional.

Ya ves que las posibilidades son mucho más amplias de lo que probablemente te imaginabas. Desde un simple salteado en la plancha hasta postres sofisticados, hay un lugar para este ingrediente versátil en cualquier cocina. La próxima vez que lo veas en el mercado, no lo dejes pasar.