Hay un momento en la vida de todo cocinero casero en el que descubre que meter verduras al horno no es solo una forma de cocinarlas, sino casi un acto de magia. De repente, ese calabacín insípido se convierte en caramelo, la berenjena adquiere una textura cremosa, y el pimiento se vuelve dulce como una fruta. Es uno de esos cambios en la cocina que no puedes dejar pasar.
La razón es sencilla: el calor del horno concentra sus sabores naturales y les da ese toque dorado que todo lo hace más apetecible. Además, es un método poco exigente que te permite meter un montón de verduras a asar mientras tú haces otra cosa. Solo necesitas aceite, sal y tiempo.
Aquí te traemos ocho formas diferentes de disfrutar este método: desde versiones clásicas como la escalivada, hasta platos que combinan las verduras con pasta, legumbres, pescado o cereales. Cada una con su propia personalidad.
Un clásico de la cocina mediterránea que merece estar en tu repertorio. Te sorprenderá lo fácil que es hacer esta ensalada fría en casa y cuánto mejor sabe que cualquier versión de restaurante.
La receta francesa por excelencia que demuestra que con cinco ingredientes bien elegidos se hace magia. Un plato versátil que funciona solo, acompañando carnes o sobre una tostada.

Aprende a transformar cualquier surtido de hortalizas en una crema suave y reconfortante que es perfecta para días nublados o cuando necesitas algo ligero pero satisfactorio.

Un repaso por cómo presentar tus verduras del horno de forma más elegante, ideal para sorprender en una comida sin meterte en la cocina horas.
Todo lo que necesitas saber sobre cómo convertir un plato humilde en algo nutritivo y delicioso que funciona como comida completa o acompañamiento generoso.

Aquí verás cómo combinar tus hortalizas del horno con pasta para un plato que se prepara en menos de lo que tarda el agua en hervir.

Una alternativa a la pasta que es tan rápida como ella pero con un toque más ligero y exótico que te llevará a la mesa en un santiamén.

Descubre que el microondas puede ser tu aliado en días locos cuando quieres el resultado sin esperar a que precaliente el horno.

Lo mejor de dominar esta técnica es que una vez que la tienes clara, las posibilidades se multiplican. Puedes comer las verduras solas, en ensalada, sobre pasta, rellenas de otras cosas, acompañando un pescado o simplemente con un buen pan. Te ahorraré los platillos para lavarse: listo.