
La idea principal que nos ha de rondar por la cabeza cuando nos pongamos a diseñar es plantearnos un espacio libre, parecido a la estampa que encontraríamos en el campo. Por eso lo autóctono es imprescindible.
La paisajista Teresa del Pozo, de Mundojardín, considera que es fundamental que nuestro jardín "no provoque una distorsión con el paisaje".

De ahí que nos proponga recurrir a materiales de la misma zona donde nos encontremos: piedra, madera, especies vegetales...
El especialista Juan Luis Ruiz Dyezma prefiere hablar de jardín silvestre. "Últimamente se tiende en paisajismo a llamarle así en lugar de rústico, ya que parece un adjetivo más preciso".
Denominaciones aparte, Dyezma parece coincidir en que "se trata de un diseño basado totalmente en el paisaje circundante natural".
De la misma manera se pronuncian desde Arte y Paisajes Urbanos: "este tipo de jardín viene condicionado por factores externos, como la vivienda adjunta o el paisaje que hay alrededor de la parcela. Normalmente son casas de campo o alejadas de grandes urbes".


Teresa del Pozo, de Mundojardín, nos propone un ejemplo que bebe de nuestra propia Historia. "Los jardines monacales son especialmente rústicos y rurales porque combinan especies autóctonas, hortalizas y variedades medicinales".
La especialista nos propone crear setos con santolina o cualquier otra planta aromática, y cubrir el interior de flores y tomateras emparradas. "Los huertos no siempre están en bancales: una tomatera entre flores puede ser una idea innovadora, que combina lo bello y lo rústico".
La paisajista nos cuenta que fueron "los romanos los que comenzaron a poner en práctica el jardín rústico, que combina la belleza de la naturaleza con su utilidad.
Las enormes villas romanas incluían jardines con pequeñas explotaciones agrícolas. También los árabes desarrollaron este tipo de jardín, al incluir naranjos. Los frutales no pueden faltar en el jardín rústico".
El paisajista Juan Luis Ruiz Dyezma añade que se suele desechar el césped: se recurre a "praderas con flores y demás hierbas de prados, adaptados a cada clima y región".

"La relación proporcional entre hoja caduca y perenne", propone, "cambia a favor de la caduca. La perenne pasa a representar un 25%, permitiendo que, con la caída de las hojas, el jardín nos muestre las cuatro estaciones con todo su esplendor".
El jardín rústico, por tanto, varía dependiendo de la localización geográfica.
Este tipo de diseño en Asturias o Galicia podría incorporar praderas, debido al tipo de paisaje colindante, ofreciendo una estampa más verde y agreste, sin embargo, no sería igual en Andalucía o Extremadura, donde podemos recurrir a los olivos y arbustos medicinales, resultando un paisaje luminoso, austero y aromático.


Por parte de Mundojardín, Teresa del Pozo apuesta por una ligera "ordenación ortogonal, eminentemente práctica", para los rústicos, pero con más "curvas, juegos, formas caprichosas, más libre" en lo que ella denomina un "jardín silvestre".
El especialista Juan Luis Ruiz Dyezma nos propone "curvas suaves, nunca sinuosas que puedan inspirar artificialidad. La distribución de espacios no ha de proyectar estancias geométricas, sino desordenadas e informales".
Otro de los puntos claves es el cromatismo que desprenden las variedades vegetales elegidas. Dyezma nos propone armonía en el color y evitar contrastes: "cuando en la gama cromática de las flores sólo se utiliza un color, en todas sus tonalidades, se crean unos efectos muy sutiles que personalmente me encantan.

Por ejemplo, el amarillo: todas las flores en amarillo seco, amarillo yema, amarillo pálido, etc".
Juan Luis Ruiz Dyezma afirma que "aquí no existen podas, salvo de limpieza: nunca trataremos de dar forma a los elementos vegetales".

Es fundamental, por tanto, controlar el crecimiento de las plantas, pero no organizarlo ni darle una estética diferente de la que les corresponde.
Por su parte, los rústicos hortícolas exigen mayor cantidad de atenciones, debido a las necesidades propias de los cultivos.
Respecto al riego, Del Pozo añade que "los dos primeros años tendremos que regar bastante, aunque poco a poco iremos reduciendo los recursos, a medida que sea capaz de mantenerse por sí mismo gracias al agua de las lluvias".