¿Cómo saber cuándo un solomillo está en su punto?
El solomillo está en su punto cuando en el centro alcanza entre 55 y 62 °C de temperatura interna si lo quieres poco hecho o al punto, y 65 °C si lo prefieres más hecho. La forma más segura de comprobarlo es con un termómetro de cocina pinchado en la parte más gruesa, siempre sin tocar el hueso.
Si no tienes termómetro, puedes usar el método del tacto: presiona la carne con el dedo o con las pinzas. Un solomillo poco hecho cede fácilmente al presionar, como la eminencia tenar de tu mano (la zona bajo el pulgar) en reposo; al punto ofrece una resistencia media, como cuando juntas pulgar e índice; muy hecho es más firme, como cuando juntas pulgar y corazón. Este método requiere práctica, así que la primera vez es mejor que uses el termómetro.
En nuestras recetas de Wellington y Solomillo hojaldrado sellamos el solomillo en aceite muy caliente para dorar la superficie antes de cocerlo en el horno. Ese marcado rápido ayuda a que los jugos queden dentro. Durante el horneado vigila el centro: recuerda que la carne sigue cocinándose unos minutos después de sacarla del horno por la temperatura residual, así que es mejor quedarse corto que pasarse.