¿Cómo sé que el yogur casero ha cuajado bien?
El yogur casero ha cuajado bien cuando su textura es firme pero cremosa, sin suero (líquido amarillento) separado en la superficie. Lo reconocerás inclinando el recipiente: si se mueve como un bloque sin desmoronarse ni quedar líquido, está listo. Algunos yogures pueden tener una textura más fluida y eso también es correcto si es homogénea en todo el contenedor.
La consistencia final depende del tiempo de fermentación (cuanto más tiempo, más firme será) y de la temperatura mantenida durante el proceso. Si ves suero separado es normal en yogures caseros, aunque también indica que quizá necesite más tiempo de reposo o una temperatura más estable.
Cuando abras el contenedor y veas que el yogur se mantiene sin grumos, de color uniforme y sin partes líquidas sin mezclar, sabrás que la fermentación ha funcionado correctamente.