¿Cómo sé si el pastel de queso está hecho sin que se seque?
El pastel de queso está hecho cuando el centro está casi cuajado pero aún tiene un ligero temblor al moverlo: debe ceder un poco, no estar completamente firme. Esa ligera jugosidad en el centro es lo que lo mantiene cremoso y evita que se reseque al enfriarse.
La mejor manera de comprobarlo es introducir un palillo o cuchillo fina en el centro: debe salir casi limpio, con apenas restos de masa húmeda adherida. Si sale completamente limpio y seco, el pastel ya está muy hecho. Retíralo del horno cuando ese temblor sea mínimo, porque seguirá cociéndose un poco más con el calor residual mientras se enfría.
Un truquito: apaga el horno, abre la puerta unos centímetros y deja el pastel dentro unos 15-20 minutos más para que se enfríe lentamente. Este cambio gradual de temperatura evita que se agriete y que se reseque por cambios bruscos.