¿Cómo sé si el pescado está en mal estado?
El pescado en mal estado muestra señales claras que puedes detectar con los sentidos. Observa el color: debe ser brillante y uniforme; si está apagado, lechoso o con tonos grises o parduzcos anormales, es mala señal. Toca la carne: debe ser firme y elástica, con la piel resbaladiza pero íntegra. Si está blanda, pegajosa o se deshace al tocarlo, no es seguro consumirlo.
El olor es el indicador más fiable. El pescado fresco tiene aroma a mar limpio y yodado. Si huele a amoniaco, a podrido o agrio, descártalo sin dudarlo. Las branquias, si aún las tiene, deben ser de color rojo o rosado brillante; si están grises o pardas, el pescado ha pasado demasiado tiempo fuera del agua.
Ante la duda, no lo consumas. Si hay el menor indicio de que el pescado no es fresco, es mejor tirar que arriesgar.