¿Cómo sé si un hojaldre está suficientemente crujiente?
El hojaldre está suficientemente crujiente cuando al sacarlo del horno presenta un color dorado intenso y, al morderlo, se quiebra con facilidad dejando capas visibles en el corte. La textura debe ser frágil al tacto, no blanda ni gomosa.
En nuestras recetas horneamos el hojaldre a 180 °C entre 15 y 30 minutos según el tamaño y grosor de la pieza, hasta que adquiere ese tono doradito. Lo fundamental es sacarlo del horno cuando ya está bien tostado: si lo dejas poco tiempo, quedará blando; si lo pasas, el relleno puede resecar demasiado, pero el hojaldre en sí seguirá siendo crujiente.
Déjalo enfriar completamente antes de servirlo. Mientras esté caliente, la mantequilla aún está blanda y da la sensación de estar tierno; es al enfriarse cuando el hojaldre alcanza su máxima crujencia. Si lo guardas, hazlo en un recipiente hermético para que mantenga esa textura.