¿Cuándo está lista una galleta para saber que está bien horneada?
Una galleta está lista cuando ha tomado color de tostado ligero en los bordes y el centro ya no se hunde al presionarlo suavemente. Si quieres que quede crujiente, espera a que esté más dorada y firme al tacto; si prefieres que sea más blanda y esponjosa, retírala cuando aún ceda un poco a la presión.
La mejor forma de saber cuándo sacarla es vigilarla de cerca en los últimos minutos de horneado, sobre todo la primera vez que hagas una receta. Cada horno es diferente y la galleta puede oscurecerse deprisa. Cuando la saques, déjala en la bandeja unos minutos antes de pasarla a una rejilla: seguirá cocinándose con el calor residual y endurecerá correctamente.
Si se quema por los bordes pero el centro está poco hecho, es probable que tu horno caliente más de lo que marca; conviene comprobar la temperatura real con un termómetro de horno. La próxima vez baja la temperatura unos 10-20 °C y hornea con la bandeja a media altura. También ayuda hacer galletas más pequeñas o finas y evitar las bandejas oscuras, que se calientan más. Y si lo que se quema es la base, sube la bandeja, no la bajes.