¿Por qué las rosquillas quedan pegajosas o duras?
Las rosquillas quedan pegajosas o duras principalmente por dos problemas en su elaboración.
Si quedan pegajosas, casi siempre es por exceso de harina o falta de ella en la masa. En nuestras recetas vemos que la consistencia es clave: la masa debe ser blandita, pero debe despegarse del bol sin pegarse a las manos. Si durante el amasado ves que se te pega a los dedos, añade harina poco a poco hasta que coja cuerpo. Lo contrario también ocurre: si añades demasiada harina desde el principio, la masa quedará seca y las rosquillas saldrán duras tras freírse.
También influye la fritura. El aceite debe estar a temperatura media (no muy caliente, ni tibio), porque si está poco caliente, la rosquilla absorberá grasa y quedará pesada y pegajosa. Una vez fritas, escúrrelas bien sobre papel de cocina absorbente y reboza con azúcar mientras aún están calientes, que es cuando mejor se adhiere el azúcar. Si dejas que se enfríen completamente sin rebozar, el azúcar no se pegará bien. Por último, almacénalas en un recipiente hermético una vez frías para que conserven la textura crujiente.