
Esto se aprecia principalmente en los países tropicales. Pero en zonas templadas también se puede ver: sobre todo los polipodios suelen elegir un domicilio alto (un roble). También existen ejemplares pequeños que crecen en paredes más bien viejas. El helecho escamoso (Ceterach officinarum), que se ve mucho en la Europa meridional, crece al sol en las rocas.

Y no sólo difieren en lo que respecta a la forma, también en el color se pueden constatar muchas distinciones. Incluso existen algunos que llevan el nombre de honor de helecho del arco iris (Athyrium niponicum 'Metallicum'), gracias a los numerosos y preciosos colores de sus hojas. Otros destacan por los hermosos colores otoñales que adoptan en esa estación del año.
Una recomendación adicional para el empleo de helechos en el jardín es el hecho de que las hojas de bastantes variedades permanecen verdes en invierno. Esto es válido por ejemplo para Polystichum aculeatum. Estas plantas suelen poseer dos clases de hojas: con y sin grupitos de esporangios marrones, que se diferencian considerablemente en cuanto a la forma. A veces parecen inflorescencias marchitas, como en el caso del helecho real (Osmunda regalis).
Además, lucen al máximo cuando se desarrollan por encima del suelo en primavera. Las hojas están enrolladas y en primavera se desenrollan como el muelle de un reloj de bolsillo. Justo en ese instante en muchas clases de helecho se puede contemplar el precioso momento.

Pero estas curiosas plantas sí que forman grupitos de esporangios en las llamadas hojas fértiles. Son de color marrón y están dispuestos de diferentes modos en la parte inferior de esas hojas. Las esporas se libran de los esporangios y, como son finas como el polvo, se dejan dispersar muy bien por el viento. Si van a parar a los lugares apropiados, seguramente se desarrollarán plantitas nuevas de helecho.
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