Cáncer de cuello uterino: síntomas, causas y prevención
¿Conoces los factores de riesgo del cáncer de cuello uterino? Te explicamos qué es, cómo se forma y cómo prevenirlo con detección temprana.
Cáncer de cuello uterino: qué es y cómo prevenirlo

El cáncer de cuello uterino, también conocido como cáncer de cérvix, se produce cuando células anormales crecen de forma descontrolada en la zona más baja del útero. A diferencia de las células sanas, estas células cancerosas no mueren como deberían y pueden invadir o propagarse a otros tejidos del cuerpo. Aunque es una enfermedad grave, es una de las más prevenibles si conoces los factores de riesgo y tomas las medidas adecuadas.
Principales factores de riesgo del cáncer de cérvix
Existen varios marcadores que aumentan las posibilidades de desarrollar cáncer de cuello uterino. Es importante saber que tener uno o varios de estos factores no significa que vayas a padecer la enfermedad, pero sí que conviene estar atenta y realizar controles regulares.

Virus del Papiloma Humano (VPH)
El VPH es una infección de transmisión sexual muy contagiosa pero altamente prevenible. Es el factor de riesgo más importante para desarrollar cáncer de cuello uterino, especialmente si no se trata adecuadamente o el organismo no responde bien al tratamiento. La buena noticia es que existe una vacuna efectiva que pueden recibir las mujeres.
Tabaquismo
Las mujeres fumadoras tienen el doble de riesgo de sufrir cáncer de cérvix que las no fumadoras. El tabaco expone el cuerpo a sustancias químicas dañinas y, además, debilita el sistema inmunológico, haciéndolo menos eficaz contra las infecciones por VPH.
Debilitamiento del sistema inmunológico
El virus de inmunodeficiencia humana (sida) o ciertos medicamentos para enfermedades autoinmunes (que suprimen las respuestas del sistema inmunológico) aumentan significativamente el riesgo. Un sistema inmunológico débil tiene menos capacidad de controlar las infecciones por VPH.
Otras infecciones de transmisión sexual
La clamidia es una enfermedad de transmisión sexual común. Los estudios sugieren que las mujeres infectadas alguna vez tienen más posibilidades de desarrollar cáncer de cuello uterino en el futuro.

Factores relacionados con la alimentación y el peso
Una dieta pobre en frutas y verduras incrementa el riesgo. Además, el sobrepeso como consecuencia de una mala alimentación también aumenta las posibilidades de padecer este tipo de tumor.
Anticonceptivos orales
Las píldoras anticonceptivas pueden aumentar el riesgo de forma proporcional al tiempo de uso, aunque este riesgo disminuye después de abandonar el tratamiento.
Historia reproductiva
Las mujeres que han tenido tres o más embarazos completos tienen mayor riesgo, aunque no se conocen las causas exactas. Además, aquellas que fueron madres antes de los 17 años tienen casi el doble de probabilidades de desarrollar cáncer de cérvix comparadas con las que tuvieron su primer embarazo después de los 25 años.
Dispositivo Intrauterino (DIU)
Curiosamente, las mujeres que han usado dispositivo intrauterino como método anticonceptivo tienen menos posibilidades de padecer cáncer de cuello uterino, aunque es importante considerar otros riesgos para la salud antes de elegir este método.

Antecedentes familiares
Si tu madre o hermana han tenido cáncer de cuello uterino, tienes un riesgo significativamente mayor de desarrollarlo también.
Cómo reducir el riesgo de cáncer de cuello uterino
Afortunadamente, puedes tomar medidas concretas para evitar o reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Los hábitos de vida saludable son tu mejor aliado:
- Mantén una dieta sana y equilibrada rica en frutas y verduras
- Evita fumar y reduce la exposición al humo del tabaco
- Practica relaciones sexuales responsables y usa protección
- Vacúnate contra el VPH si es posible
- Mantén un peso saludable
Importancia de la detección temprana

Si tienes factores de riesgo que no puedes cambiar, como antecedentes familiares, es fundamental que realices la prueba del Papanicolau con mayor regularidad. Esta prueba permite detectar cambios precancerosos o el cáncer en etapas tempranas, cuando es mucho más fácil de tratar.
La detección precoz es tu mejor herramienta para prevenir que esta enfermedad avance. Habla con tu médico sobre la frecuencia con la que deberías realizarte esta prueba según tu historial y factores de riesgo.
Fuente: American Cancer Society.