Si hay algo que define el otoño en la cocina española, además del olor a castañas, es ver los mercados llenos de esas raíces de color naranja intenso que brillan bajo los toldos. Ese tubérculo dulce y versátil que muchos de nosotros dejamos de lado pensando que solo servía para asar o hacer postres infantiles, en realidad es la estrella silenciosa de innumerables platos. Desde hace unos años, se ha convertido en el aliado perfecto de chefs y cocineros caseros que buscan sorprender sin complicarse demasiado.
Lo interesante es que no solo son deliciosos: están cargados de vitaminas y minerales que te harán sentir que comiendo algo tan goloso estás cuidándote. El truco está en saber elegir ejemplares firmes, sin magulladuras, y conservarlos en un lugar fresco y oscuro. Una vez lo hagas, tendrás ingrediente de batalla para semanas.
Aquí te esperan recetas que van desde lo más clásico hasta propuestas que quizá no esperabas. Dulces, saladas, asadas, fritas, en cremitas reconfortantes o en acompañamientos que roban el protagonismo al plato principal.
Todo lo que necesitas saber sobre los beneficios nutricionales que esconde este tubérculo tan particular. Descubre por qué los nutricionistas no dejan de recomendarlo.

Un clásico repostero que combina la dulzura natural del tubérculo con la esponjosidad de un buen bizcocho. Perfecto para merendar o para sorprender en cualquier reunión.
Un repaso por las propuestas estrella de la temporada que combinan los sabores más cálidos y reconfortantes. Aquí verás cómo los ingredientes de cosecha trabajan juntos en armonía.
Cuando quieres algo frito, goloso y que desaparezca de la bandeja en cinco minutos. Te sorprenderá lo fácil que es hacer estos bocados dorados en casa.

Una propuesta inesperada que convierte lo salado en un postre suave y adictivo. Ideal para cuando quieres algo diferente sin abandonar los sabores tradicionales.
Un plato en un cuenco que calienta desde adentro y sorprende con la combinación de especias. Aquí el tubérculo suma dulzura a un caldo que pide cuchara.

Una crema lista en quince minutos gracias a la olla exprés, con ese toque cremoso del mascarpone que convierte un plato sencillo en algo sofisticado.

La versión más saludable de unas patatas fritas que van a enganchar a toda la familia. Sin culpa, sin aceite, y con ese crujiente que todos amamos.

Ya ves: hay mucho más que hacer con este tubérculo más allá de lo obvio. Desde platos ligeros hasta indulgencias golosas, tienes la despensa abierta de par en par. Lo mejor es que en otoño e invierno los encuentras en su mejor momento, así que no hay excusa para no experimentar.