Si hay algo que hace que llegue el otoño y se me antoje meter mano en la cocina, es descubrir nuevas formas de disfrutar de esta raíz. Ese color anaranjado intenso, esa textura cremosa cuando la cocinan bien... hay algo hipnotizante en ella que te tira de la mano hacia recetas cada vez más creativas.
Lo bueno es que no es capricho de chef: esta hortaliza es nutritiva, versátil y funciona tanto en lo salado como en lo dulce. Además, si sabes elegir la calidad y el punto de cocción, prácticamente no hay forma de arruinarla.
Te vamos a mostrar desde sus beneficios reales para la salud hasta las formas más irresistibles de cocinarla en casa, pasando por trucos para elegir bien en la frutería y técnicas para que quede perfecta.
Un repaso por todo lo que contiene esta raíz más allá de hidratos: minerales, vitaminas y compuestos que explican por qué merece un lugar fijo en tu despensa.

Te sorprenderá descubrir cómo impacta en tu digestión, en tu piel y en tus niveles de energía cuando la incluyes regularmente en tus platos.

Aquí verás las formas más sabrosas de cocinarla: desde lo más simple hasta las propuestas que sorprenden a quien las prueba por primera vez.

Una propuesta que mezcla la cremosidad de la raíz con aromas asiáticos que la elevan a otra categoría.

El clásico que no pasa de moda, con la técnica justa para lograr ese punto de miel que se deshace en la boca.

Descubre cómo hacer tu propio snack en casa, con control total sobre grasas y sales, para picotear mientras ves una serie.

Todo lo que necesitas saber para conservar ese aroma de infancia en tarro y disfrutarlo cuando quieras, en tostadas o solo con una cuchara.

Aquí la dulzura natural de la raíz se alía con queso crema y galletas en una tarta que sorprende en cualquier comida familiar.

Como ves, esta raíz tiene para todas las ocasiones: desde un snack rápido hasta postres elaborados que te roban suspiros. Así que la próxima vez que pases por la frutería, no lo dudes.