Imagina un plato que surge de la sencillez más absoluta: ingredientes frescos cortados en láminas casi translúcidas, un buen aceite, sal y poco más. Eso es lo que hace que esta técnica italiana sea tan adictiva y, a la vez, tan engañosamente fácil de dominar en casa.
Lo bonito de este tipo de preparación es que no necesitas horno ni fuego. Con un buen cuchillo y productos de calidad, tienes medio camino hecho. Es perfecto cuando quieres sorprender sin andar toda la tarde en la cocina, y además funciona tanto para un entrante de lujo como para un plato único muy ligero.
Te contamos cómo sacar partido a esta técnica de corte con algunas versiones que van desde lo clásico hasta lo más creativo, porque las posibilidades van mucho más allá de lo que imaginas.
La versión original con carne tierna cortada finísima. Aquí verás los secretos para lograrlo sin necesidad de equipamiento profesional.

Una opción vegetariana que brilla por su frescura. Todo lo que necesitas saber sobre cómo cortar y aderezar el calabacín para que el resultado sea tan bonito como sabroso.

Cuando quieres subirle un punto de sofisticación. Esta combinación de vegetales y pescado apilados en capas es pura elegancia en el plato.
Te sorprenderá lo sencillo que es preparar esta versión marina. Pulpo cocido y laminado con un aliño que deja que el marisco sea el protagonista.

Las gambas crudas cortadas finas son un lujo para las fechas señaladas. Un entrante que parece complicado pero está al alcance de cualquiera.

Cuando el postre no tiene que ser ni dulce ni aburrido. Esta mezcla de frutas frescas laminadas es refrescante, vistosa y diferente.
Un juego de sabores donde lo salado y lo ácido dialogan a través de una vinagreta que eleva todo lo demás. Perfecto para verano.

La textura crujiente de los piñones contrasta con la suavidad de las setas. Una opción vegetariana que no necesita disculparse ante nadie.
Lo mejor de dominar esta técnica es que, una vez entiendes el concepto, puedes adaptarla a lo que tengas en la nevera y a las ganas del momento. Verduras, carnes, pescados, frutas... todo tiene cabida en un plato que, en realidad, es mucho más versátil de lo que parece.