Hay momentos en los que abres la nevera, ves una buena bandeja de estos crustáceos y sabes que la cena va a ser especial. No necesitas ser un chef estrella para hacer que un plato de gambones se convierta en algo memorable. Con cinco minutos, un poco de ajillo y brandy, o metidos al horno con una copa de cava, estas piezas de marisco tienen la capacidad de transformar una comida de diario en algo que parece sacado de un restaurante de lujo.
Lo bonito es que no hay que complicarse la vida. Estos crustáceos aceptan casi cualquier preparación: en salsa, al wok, con pasta, en arroces caldosos... y siempre salen ganando. El truco está en no pasarse de cocción (se endurecen al instante) y respetar su sabor natural, que ya viene cargado de umami del mar.
Te traemos un repaso por las mejores formas de cocinarlos, desde las más rápidas hasta las que merecen un poco más de tiempo en la cocina. Elige la que mejor se adapte a tu ritmo y a lo que tengas en la despensa.
La receta que salva las noches de improvisación. Todo lo que necesitas es ajo, brandy y dos minutos en la sartén para tener un plato que parece complicado pero que es pura simpleza.

Una preparación elegante que funciona igual de bien para un día especial que para cuando quieres impresionar sin agobiarte. El cava les da una delicadeza que contrasta con la intensidad marina del producto.

Aquí verás la versión más directa y honesta: crustáceos al horno con lo justo y necesario para que su sabor brille sin interferencias.

Un clásico que nunca falla, donde el ajo es el protagonista y genera una salsa que pedirás pan para aprovechar hasta la última gota.

Una opción más elaborada que te permite jugar con diferentes ingredientes para crear una salsa que enamore y envuelva cada pieza.

Un repaso por cómo integrar estos crustáceos en un arroz cremoso que absorbe todos sus aromas. Ideal para cuando quieres algo más contundente.

Te sorprenderá descubrir cómo estos crustáceos funcionan a la perfección acompañados de sepia en una fideuá que evoca la costa mediterránea.

Un toque asiático que despierta el paladar con especias y un cocción rápida que mantiene la textura perfecta del marisco.

Ya sea que tengas prisa, ganas de algo más elaborado o simplemente necesites una idea para el fin de semana, una de estas recetas terminará en tu mesa. La mejor es siempre la que tengas ganas de cocinar ahora mismo.