Hay un momento en la vida de cualquier cocinilla casera en el que descubre el secreto mejor guardado de la gastronomía española: el cerdo ibérico. No es solo jamón ni embutido, hay mucho más. Cortes como el secreto, el solomillo o el lagarto tienen una jugosidad y un sabor que cambian por completo tu forma de entender las comidas entre semana.
¿Por qué debería importarte? Porque estos cortes no necesitan recetas complicadas. Un buen solomillo al horno, una marinada rápida, una sartén caliente… y ya tienes cena de restaurante en casa. Además, son más asequibles que lo que crees si los compras bien.
Te traemos ocho formas diferentes de aprovechar lo mejor de esta carne, desde lo más clásico hasta fusiones sorprendentes que te van a enganchar.
El corte más demandado de estos últimos años brilla aquí acompañado de una salsa cremosa. Todo lo que necesitas saber sobre cómo sacar partido a este trozo tan versátil de la carne.

Un corte menos conocido que merece toda tu atención. Aquí verás cómo cocinarlo para que quede jugoso por dentro y con un toque caramelizado en la superficie.

La mejor forma de estirar un corte pequeño para que alcance para toda la familia. Un plato único que combina proteína de calidad con verduras de temporada.

Si te apetece experimentar sin moverte de tu cocina, esta fusión te sorprenderá. Aquí encontrarás cómo adaptar la carne de cerdo español a sabores orientales sin que pierda su identidad.

El solomillo es la opción más elegante cuando quieres impresionar. Te enseñamos el truco para que no se seque y cómo hacer una salsa que lo complemente sin sobrarlo.

Más ágil en la cocina, estos medallones son perfectos para noches en las que tienes poco tiempo. El contraste entre lo salado de la carne y lo dulce de la mostaza es adictivo.

Un título que suena raro, pero la técnica es genial. Descubre cómo una costra de especias hace que la carne conserve toda su humedad mientras se cocina lentamente.

Cuando lo que te apetece es algo reconfortante y con cuerpo. Las costillas adobadas son un clásico que nunca falla y que te llena la cocina de aroma mientras se cocinan.

Lo mejor de todo es que no necesitas ser un chef para disfrutar de estos cortes. Con un poco de atención al fuego y los tiempos justos, cualquiera puede hacerlos. Prueba uno de estos primero y verás cómo se convierte en tu receta de cabecera.