Para 25 minimagdalenas

¿Te apetecen unas magdalenas? Estas son pequeñas y con un ligero sabor a limón muy agradable y están superesponjosas. Se preparan en un momento y de una manera facilísima. Mezclar, hornear y listo. Sin complicaciones. Son ideales para desayunar aunque al ser pequeñitas tendrás que comer más de una jeje. Usa una bandeja para hornear cupcakes y te quedarán perfectas. También puedes prepararlas en una bandeja para hornear magdalenas y quedarán igual de ricas, pero más grandes.
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1.- Coloca los huevos en un bol y añade el azúcar. Bate con ayuda de unas varillas hasta que la mezcla espume. Añade la leche, el aceite, la ralladura de limón y el zumo de limón. Vuelve a mezclar con las varillas e incorpora la harina, junto con la levadura química o polvo de hornear, a través de un tamiz o un colador. Mezcla con las varillas hasta que obtengas una masa homogénea.
2.- Deja que la masa repose una hora en el frigorífico para obtener la famosa montañita.
3.- Precalienta el horno a 220 grados, con calor arriba y abajo, sin ventilador.


Si el molde del que dispones es para magdalenas más grandes, tras los diez primeros minutos de horneado a 220 grados deberás bajar la temperatura a 200 grados y hornear entre 5 y 10 minutos más para que crezca la famosa montañita.
Para guardar las magdalenas, mételas dentro de una bolsa de plástico y ciérralas. Se conservarán tiernas varios días.
Puedes sustituir el aceite de oliva por aceite de girasol. Verás qué ricas te quedan igualmente.

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