¿Cuántas veces has abierto un tarro de crema de cacahuete y te has visto untándotela directamente con una cuchara? No eres la única. Ese sabor dulce, cremoso y adictivo que todos conocemos tiene mucho más potencial en la cocina de lo que imaginas.
Lo bueno es que esta despensa es un comodín en la repostería. Va con todo: chocolate, galletas, postres fríos, tartas... y siempre suma. Si la tuya lleva tiempo en casa esperando que la uses más allá del desayuno, es hora de cambiar eso.
Te traemos ocho recetas que te mostrarán por qué es tan versátil. Desde galletas crujientes hasta postres elaborados, hay algo para todos los gustos y niveles de cocina. Algunas son para expertos, otras tan fáciles que las hace hasta tu hermana pequeña.
Las clásicas que no pueden faltar en tu recetario. Aquí verás cómo lograr esa textura perfecta: crujiente por fuera y suave por dentro.

La combinación más adictiva existe y estas barritas lo demuestran. Un capricho que parece pecaminoso pero que puedes hacer en casa de forma fácil.

Todo lo que necesitas saber sobre este bizcocho individual que impresiona en la mesa. La mezcla de texturas y sabores te sorprenderá cuando lo cuertes.
Un postre sofisticado que lleva este ingrediente como protagonista absoluto. Te enseñamos a hacer una versión creamy y lista para triunfar en cualquier ocasión.

Cuando tienes prisas pero quieres algo dulce, estas galletas son tu salvación. Apenas necesitas harina, huevo y chocolate para hacer magia en la cocina.

Las cookies americanas que todos amamos con el toque irresistible de esta crema. Aprenderás el secreto para que queden con ese interior jugoso.

Pequeñas bombas de queso y cacahuete que no necesitan horno. Ideales para preparar con antelación y disfrutar de esos momentos que piden algo dulce sin culpa.

Un postre refrescante que combina lo mejor de dos sabores clásicos. Un repaso por la técnica para lograr un helado casero cremoso y sin cristales.

Aquí tienes opciones para cada momento: para sorprender con algo elegante, para darte un capricho rápido o para preparar con los niños un domingo lluvioso. La próxima vez que mires ese tarro en la despensa, ya sabrás exactamente qué hacer con él.