Hay un plato que aparece en las mesas españolas desde hace siglos, tranquilo y sin pretensiones, esperando su turno entre otras recetas más llamativas. Pero cuando lo pruebas, te das cuenta de que ese guiso de verduras sencillo es capaz de llenar hasta el alma. Eso que tu abuela hacía cada semana sin pensarlo dos veces.
La verdad es que no es un plato complicado, pero sí requiere saber qué verduras elegir, cómo cortarlas y, sobre todo, a qué velocidad cocinarlas para que no se conviertan en papilla. Por eso vale la pena conocer algunos trucos que hacen toda la diferencia entre un resultado mediocre y uno que te deja satisfecho.
Aquí reunimos las mejores propuestas para cocinar este clásico de mil formas: desde la versión tradicional más pura hasta combinaciones con carnes, pescados o huevo que le dan un toque diferente sin perder su esencia reconfortante.
La receta tradicional que no falla nunca. Todo lo que necesitas saber para hacer una menestra perfecta, con cada verdura en su punto justo.

Una guía completa que te lleva de la mano por cada etapa de la cocción. Aquí verás cómo sacar el máximo partido a verduras de temporada.

Cuando quieres algo más contundente, la ternera transforma este plato en una comida completa y sustanciosa que sacia de verdad.

Te sorprenderá lo bien que funciona el pollo en este guiso, aportando una proteína ligera sin robar protagonismo a las verduras.

Unos cubitos de jamón ibérico son todo lo que necesita este plato para ganar un punto de sofisticación sin complicarse la vida.

Un repaso por una combinación clásica donde el bacalao desalado convive perfectamente con verduras bien hechas y patatas tiernas.
Para cuando tienes prisa pero no quieres renunciar a comer bien. Descubre cómo el microondas puede ser tu aliado en días ocupados.

Un huevo escalfado o frito encima convierte este guiso en algo especial, perfectamente válido para desayuno, comida o cena.

Como ves, hay mil formas de acercarse a este plato que es mucho más versátil de lo que parece. Lo importante es que disfrutes cocinando y, sobre todo, comiendo el resultado. Porque al final, eso es lo que importa.