Si hay algo que no falla en una cocina, es tener a mano una bandeja de muslitos. Son económicos, versátiles, jugosos por dentro y crujientes por fuera si los haces bien. Además, aceptan cualquier marinada, salsa o adobo que se te pase por la cabeza, así que una semana pueden ser al ajillo y la siguiente, con curry. Es la proteína que nunca decepciona.
Lo mejor es que los puedes cocinar de mil maneras sin complicarte la vida. Horno, cazuela, sartén, asados... todo vale. Y aquí viene lo importante: si los compras con buen criterio (pide que te los corten bien en la carnicería) y los sazonas correctamente, cualquiera parece un chef en casa. No necesitas técnicas complicadas, solo ganas de disfrutar comiendo.
Te traemos un recopilatorio de las mejores recetas para que no repitas nunca el mismo plato. Desde las más clásicas hasta algunas sorprendentes que combinan sabores inesperados. Elige tu favorita y empieza a cocinar.
Un repaso completo por las formas más prácticas de cocinar esta pieza, con opciones para cada día de la semana sin necesidad de repetir.

La receta de toda la vida, rápida y segura. Aquí verás cómo conseguir ese punto de ajo perfecto sin que amargue ni un punto.

Te sorprenderá lo fácil que es hacer un guiso jugoso en una cazuela, con esa salsa que da ganas de mojar pan.
La combinación dulce y ácida que funciona siempre. Una receta elegante que parece complicada pero no lo es en absoluto.

Para cuando quieres salir de la rutina sin alejarte demasiado de lo fácil. El curry penetra la carne y le da un sabor intenso y aromático.

Aprende a hacerlos en el horno sin que se sequen, con la piel crujiente y la carne tierna. Es cuestión de temperatura y tiempo.

Un plato completo en una sola bandeja, donde la berenjena absorbe todos los jugos del pollo y se convierte en mantequilla.
Una receta sofisticada que mezcla lo salado con lo dulce de ciruelas y pera. La cerveza aporta profundidad a la salsa y suaviza todo el conjunto.

Ya ves que hay opciones para todos los días. Prueba varias, ajusta las recetas a lo que tengas en la despensa, y descubrirás que los muslitos se convierten en tu comodín de cocina. Con estas ideas, no hay lunes de comida aburrida.