Hay un momento en el que ves las primeras nectarinas en el mercado y sabes que el verano ha llegado de verdad. Esa piel aterciopelada, ese color que va del naranja al rojo intenso, esa promesa de jugosidad... es casi irresistible. Y lo mejor es que no tienen que acabar en un cuenco: la cocina tiene planes mucho más interesantes para ellas.
La razón por la que deberías prestar atención ahora es que su temporada es relativamente corta. Aprovecha estos meses para experimentar en la cocina, porque luego tendrás que esperar un año entero. Un consejo: elige frutas que cedan ligeramente a la presión, nunca duras. Si las encuentras verdes, déjalas reposar en casa un día o dos.
Lo que viene a continuación es un recorrido por las mejores formas de cocinar con ellas. Desde postres clásicos hasta sorpresas saladas, pasando por mermeladas caseras que te van a cambiar el desayuno. Cada receta es una excusa para exprimir al máximo esta temporada.
Un clásico anglosajón que funciona de maravilla cuando combinas dos frutas de verano. La mezcla de sabores ácidos y dulces en una sola masa crujiente es todo lo que necesitas para cerrar una comida en condiciones.
Si tienes restricciones dietéticas o simplemente buscas algo más ligero, estas magdalenas prueban que no hay que renunciar al sabor. La fruta aporta toda la dulzura que necesitan sin añadidos innecesarios.

Un bizcocho casero que funciona tanto para merendar como para sorprender en una comida con invitados. La fruta se integra en la masa sin complicaciones, repartiendo su sabor en cada bocado.

Te sorprenderá cómo la vainilla realza el sabor natural de la fruta sin eclipsarlo. Es el tipo de mermelada que te hace levantarse cinco minutos antes solo para tomarla en el desayuno.
Pequeñas, vistosas y elaboradas sin serlo tanto. Aquí verás cómo montar un postre individual que parece salido de una pastelería profesional en mucho menos tiempo del que imaginas.
No dejes que el nombre te engañe: que sean sencillos no significa que carezcan de encanto. Estos pastelitos son la respuesta perfecta cuando tienes invitados y poco tiempo en la cocina.

Un postre italiano que lo tiene todo: una masa mantecosa, fruta fresca y esa estética desenfadada que encanta en las fotos. Aquí no se trata de perfección, sino de saborear cada elemento.

Porque no todo tiene que ser dulce. Esta ensalada demuestra que la fruta tiene un lugar legítimo en la comida, especialmente cuando se tuesta un poco para intensificar su sabor.
Ya ves que las opciones no te faltan. La próxima vez que veas estas frutas en el mercado, no dudes en llevar un puñado a casa. Tu verano culinario está a punto de mejorar considerablemente.