¿Cuántas veces has pasado por una pastelería y te has quedado mirando esas formas redondas y doradas en el escaparate? Hay algo casi hipnótico en ellas. Quizá sea porque nos remiten a la infancia, a esas meriendas con chocolate caliente, o simplemente porque son de esos postres que parecen sencillos pero que guardan todo tipo de secretos en su masa.
La verdad es que hacer estas delicias en casa no es tan complicado como parece, y el resultado merece toda la pena. Lo importante es conocer los trucos básicos: los ingredientes adecuados, la temperatura correcta del aceite y, sobre todo, tener paciencia. Una vez que domines los fundamentos, podrás experimentar con variantes infinitas.
Aquí te traemos un repaso por las mejores formas de hacerlas: desde las clásicas de toda la vida hasta versiones más modernas con sabores sorprendentes. Porque cada región, cada familia, tiene su propia receta guardada como oro en paño.
La base imprescindible: aquí verás cómo elaborar la versión más pura y reconfortante, esa que funciona siempre y que sirve de punto de partida para cualquier variación que se te ocurra.

Te sorprenderá lo fácil que es seguir cada fase de la elaboración cuando tienes las instrucciones desgranadas. Perfectas para estas fechas señaladas.

Un toque cítrico que cambia todo. Descubre cómo el aroma de la naranja transforma una receta tradicional en algo casi adictivo, sin perder esa textura crujiente por fuera y tierna por dentro.

Para cuando quieres algo más delicado y crujiente. Todo lo que necesitas saber sobre cómo trabajar con esta masa exigente pero gratificante.

Un toque de dulzor concentrado que las hace irresistibles. Esta versión juega con ingredientes que garantizan una miga esponjosa y un sabor intenso.

Las más ricas, las más doradas. Aprende a aprovechar las yemas para lograr ese color espectacular y ese sabor profundo que solo el huevo puede dar.

Un clásico indiscutible que no pasa de moda. Un repaso por cómo el anís, ese sabor tan español y tan reconocible, es capaz de elevar estas piezas a la categoría de imprescindibles.
La fórmula de toda la vida, la que tu abuela hacía y la que funciona sin falta. Aquí tienes la receta que ha pasado de generación en generación.

Una vez que pruebes a hacer las tuyas en casa, te darás cuenta de que volver a las del supermercado será casi imposible. El aroma en la cocina, la textura recién hecha, el sabor... nada se compara con lo hecho con tus propias manos.