Rosquillas de leche condensada caseras en 5 pasos
Rosquillas tradicionales con leche condensada para una textura cremosa y sabor inconfundible. Receta fácil con ingredientes simples.
Rosquillas de leche condensada: la receta tradicional mejorada

Las rosquillas de leche condensada son un postre casero que combina la receta clásica de rosquillas de anís con un toque cremoso y dulce inconfundible. La leche condensada transforma estas rosquillas en un dulce más suave y sabroso, perfecto para acompañar café o té.
Ingredientes para las rosquillas de leche condensada

- 200 g de leche condensada
- 4 huevos
- Ralladura de un limón
- 500 g de harina
- 1 sobre de levadura química
- 100 ml de anís
- Azúcar para rebozar
- Aceite de girasol para freír
Paso a paso: cómo hacer rosquillas de leche condensada
Preparación de la masa
En un bol, mezcla la leche condensada con los huevos y bate bien hasta integrar todos los ingredientes. Añade el anís y la ralladura de limón, volviendo a batir hasta conseguir una mezcla homogénea.
Tamiza la harina con la levadura sobre la mezcla anterior. Remueve primero con una espátula y termina con las manos hasta formar una bola de masa. Tapa y deja reposar durante 30 minutos.
Fritura y acabado
Toma porciones de masa, estíralas formando cordones y une los extremos para crear la forma característica de rosquilla.
Calienta el aceite de girasol a temperatura media (no muy alta para evitar que se quemen) y fríe las rosquillas, dándoles la vuelta para cocinarlas uniformemente por ambos lados.
Retira sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite y, finalmente, reboza las rosquillas en azúcar mientras aún estén calientes.
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