Hace poco una amiga me confesaba su mayor miedo en la cocina: cocinar cefalópodos. "Me sale dura, gris, sin gracia", decía. Y es que este marisco tiene fama de ser complicado, pero aquí te cuento un secreto: no lo es. Lo que pasa es que hay trucos muy simples que nadie nos enseña.
La realidad es que una vez que sabes cómo tratarla, abres un mundo de posibilidades en tu mesa. Desde un simple a la plancha hasta guisos que llenan de sabor cualquier comida de domingo. Y lo mejor: no necesitas ser un chef para lograrlo.
Que sepas dónde encontrar recetas que funcionan y técnicas que de verdad marcan la diferencia es lo que te vamos a dejar aquí. Desde lo más básico hasta combinaciones que quizá no habías probado.
Descubre dos recetas diferentes y el consejo práctico que hace que el resultado sea siempre perfecto, sea cual sea tu nivel de cocina.

Te sorprenderá lo simple que es evitar ese error que comete casi todo el mundo. Un secreto que cambia completamente la textura del plato.

La versión más clásica y directa, pero con el detalle técnico que la hace excepcional. Todo lo que necesitas saber para una receta de restaurante en tu casa.
Un guiso tradicional que le da a este marisco un protagonismo diferente. Aquí verás cómo la salsa verde envuelve los trozos, dándole una jugosidad que sorprende.

Un clásico que nunca falla en las comidas familiares. Un repaso por la forma correcta de hacer este guiso para que la sepia quede tierna y las patatas absorban todos esos sabores.
El color oscuro de la tinta le da un toque especial que visualmente es impactante y de sabor intenso. Aprende cómo hacer que cada grano quede en su punto sin que se pase.

Una combinación menos típica pero que funciona de maravilla. La textura de los garbanzos contrasta perfectamente con los trozos más carnudos de este cefalópodo.
Similar al arroz pero con fideos que se cocinan en ese caldo oscuro y sabroso. Un paso más allá de las versiones tradicionales, con resultados espectaculares.

Como ves, las posibilidades son muchas más de las que imaginabas. Y con estos trucos en la mano, vas a dejar de tener miedo cada vez que pases por la pescadería.