Si hace unos años el matcha era prácticamente desconocido fuera de Japón, hoy lo encuentras en cafeterías de barrio, en postres de repostería artesanal y hasta en ensaladas. Este polvo verde vibrante se ha colado en nuestras cocinas como si siempre hubiera estado ahí, y lo cierto es que tiene todo para quedarse: es versátil, fotogénico y, encima, bueno para la salud.
La verdadera razón de su éxito no es solo la moda. Cuando empiezas a usar este ingrediente, descubres que funciona tanto para un té por la mañana como para darle vida a un postre aburrido. Si aún no lo has incorporado a tu despensa, es buen momento: te abre las puertas a una forma completamente diferente de cocinar.
Te traemos las mejores recetas para que explores todo lo que puedes hacer con él. Desde lo más clásico hasta combinaciones que seguro no esperabas, aquí encontrarás inspiración para cada momento del día.
Un repaso por los beneficios reales de este polvo verde y por qué ha conquistado a tanta gente. Descubre qué lo diferencia de otros tés y por qué merece un lugar en tu cocina.

La receta clásica que necesitas dominar. Un bizcocho esponjoso con ese color verde inconfundible que triunfa siempre, tanto en desayuno como en merienda.
Aquí verás cómo combinar el sabor ligeramente amargo del polvo verde con la cremosidad del queso y la dulzura del chocolate blanco. Un postre de esos que deja marca.

Te sorprenderá lo fácil que es hacer un helado casero de matcha con una textura perfecta. Fresco, elegante y con ese punto de amargura que lo hace tan adictivo.

Transforma tus postres rellenos con esta crema de color verde jade. Es la base perfecta para tartas, bollos de crema o lo que tu imaginación quiera.

Una versión moderna del clásico cheesecake que mantiene ese sabor fresco y ligeramente herbáceo. Ideal para impresionar en cualquier ocasión.

El tiramisu tradicional italiano reinventado con el polvo verde. Una propuesta que fusiona dos mundos de la gastronomía y que funciona de maravilla.

Crujientes, sabrosas y aptas para veganos. Estas galletas prueban que no necesitas huevo para conseguir una textura perfecta y un sabor memorable.

Con estas recetas en tu repertorio, ya tienes material para llenar tu mesa de verde durante meses. Lo mejor es que cada una abre la puerta a nuevas combinaciones y adaptaciones propias. Ahora solo te queda elegir por dónde empezar.