Según datos históricos, el almendro empezó a cultivarse en Siria, Persia y Palestina. De hecho hay testimonios sobre su uso en pasajes bíblicos como el episodio donde Abraham manipulaba varas de almendro para erigir guaridas donde recluía sus rebaños. También se dice que el báculo de Aarón era una rama del árbol de almendro. Este árbol personifica la cautela y el buen fruto, de allí que sea es tipo de rama la que Aarón haya elegido y además se muestre en el Paraíso terrenal.
Los encargados de difundir el almendro por todo el Mediterráneo fueron los griegos. Y a partir del siglo XVIII unos predicadores franciscanos con fray Junípero Serra a cargo, sembraron por primera vez almendros en California, San Diego, Estados Unidos.
Origen y distribución: El almendro es oriundo de los territorios montañosos de Asia Central, específicamente de Mesopotamia y Persia, donde se cosechaba aproximadamente desde el años 5000 a 4000 a.C. Gracias a las rutas comerciales que se crearon en épocas remotas se pudo extender el cultivo de almendro a todas las civilizaciones aborígenes. Ahora bien, posiblemente en España fueron los fenicios quienes lo trajeron por primera vez. Por otro lado, en la Península puede verse casi en toda la región, pero es más abundante en el sur y este.
El Prunus dulcis es un árbol caducifolio de la familia de las rosáceas que puede alcanzar un tamaño de diez metros. Su tronco es sencillo y verde cuando es tierno, posteriormente al hacerse adulto se rasga y se torna de color gris. Sus flores retoñan entre enero a abril y sus frutos aparecen de agosto a octubre.
Las hojas del almendro son simples, puntiagudas, con un pie aminorado, un vértice acuminado, además son prolongadas y estrechas, tienen bordes irregulares, y una textura fibrosa, una nervadura pinnada y por último son de color verde penetrante.

La flor del almendro tiene cinco pétalos que varían de color entre rosado y blanco, suelen retoñar de forma solitaria o grupal. Las florescencias de este árbol hacen que luzca muy atractivo y difícil de pasar desapercibido.
Es importante recalcar que las flores del almendro son hermafroditas, pues poseen un aparato reproductor donde se hallan los órganos masculinos que se manifiestan en las flores de forma abundante, aproximadamente entre 15 y 30, instalados en diferentes conjuntos sin estar unidos entre ellos, es decir son autónomos. Por otro lado, el aparato reproductor femenino, formado por un carpelo único independiente, guarda en su parte interna el ovario que se ubica sobre el resto de las partes de la flor.
Una vez que se origina la fecundación, el fruto toma forma en el seno del ovario de la flor, el cual posee semillas que serán difuminadas cuando ya los frutos estén maduros.
Hay muchos tipos de Almendros. Y todos con numerosas propiedades medicinales y nutritivas que han servido para brindarle bienestar a la humanidad desde haces miles de años. Entre los más conocidos están:
Desde tiempos memoriales el fruto del árbol de almendro ha gozado de una popularidad excepcional, gracias a sus múltiples beneficios para la salud. Algunos de sus usos son:


Una gran parte de los almendros se siembran en desiertos, sobre suelos desgajados y areniscos, soportan muy poco el frío. Por lo general, el Almendro no requiere de muchos cuidados, solo hay proveerle un mantenimiento básico para que permanezca en óptimas condiciones.
El riego debe hacerse con poca frecuencia para impedir que se pudran las raíces. Pues, el almendro prefiere suelos más secos que húmedos, de modo que el riego debe ser moderado, y no es aconsejable dejar que sus raíces se empapen demasiado en lapsos continuos.
Puede estar expuesto al sol directo sin problemas de resequedad, entre sus cualidades está la resistencia a climas cálidos, contrario a esto está su poca tolerancia a las bajas temperaturas.
Requiere de poda temprana, mientras crece y se convierte en un árbol sano y fructífero, así como se debe prestar atención al desyerbe de la maleza que crece al pie de su tallo. La época perfecta para podar es durante el invierno, pues es la temporada ideal gracias a la inactividad de la madera del árbol. Ahora bien, las ramas dañadas o afectadas tienen que descartarse en cualquier período del año.
En cuanto al clima idóneo para el almendro las zonas en que mejor se puede desarrollar son aquellas que se encuentren entre los 14 y 19 grados centígrados.
Es una planta que se reproduce por injerto sobre un estándar de almendro amargo, pues es este tiene la ventaja de que es más resistente.
Durante la primavera y en época de producción, son los momentos indicados para fertilizar las plantaciones de almendros, siempre y cuando se haga en cantidades moderadas, de esta forma puede beneficiarse su desarrollo.
En el caso de árboles más jóvenes se recomienda cantidades moderadas de nitrógeno. Incluso, esta recomendación es válida para cualquier caso en el que se aplique abono, independientemente del tipo que sea, su uso debe ser prudente y mezclado con agua preferiblemente para prevenir que se dañe el árbol.
Las plagas más comunes que atacan los cultivos de almendros son:
Entre los hongos más conocidos están el Wilsonomyces carpophila, la Armillaria, la moniliosis y el chancro.