Quizá una de las enfermedades más significativas e importantes en el olivar sea el repilo. Una enfermedad causada por un hongo que ataca prácticamente a la totalidad de olivares y obliga a realizar varios tratamientos con cobre y fungicidas durante el año.
En este artículo queremos profundizar en conocer la enfermedad para realizar una correcta práctica de prevención y curación, llegado el caso. Queremos analizar los principales productos que a día de hoy existen en el mercado de los insumos agrícolas y su efectividad contra el repilo del olivo.
El repilo del olivo es una enfermedad causada por un hongo tipo deuteromiceto, y es una de las enfermedades más importantes en el olivar. El nombre científico del hongo es Spilocaea oleaginea y es específico de este cultivo.
No en todas partes olivareras del mundo se conoce como «repilo», por lo que la forma más eficaz de no cometer errores es nombrarlo por su nombre científico. En Italia, por ejemplo, la enfermedad es conocida como Occhio di Pavone, cuya traducción es «ojo de pavo», por la forma que describe el hongo sobre la hoja del olivo.
Clasificación:

Sobre el haz de la hoja (la parte superior) aparecen una manchas fácilmente reconocibles, como halos de color amarillo o naranja. Estas manchas no se confunden con ninguna otra enfermedad, por lo que la identificación es sumamente fácil.
A partir de aquí, y conforme el repilo va avanzando, las manchas se van tornando de una coloración más oscura, casi negro. Esto es debido a que poco a poco se van cubriendo con las conidias, que son las esporas que se reparten y transmiten la enfermedad.
Las condiciones climatológicas propicias para el desarrollo del repilo en el olivar son las de humedad media-alta, por ejemplo, tras varios días de lluvias intensas. Es por ello que al menos en España, coincide con la época de inicio de primavera y otoño, por el aumento de las lluvias.
A partir de ellas, la mayoría de agricultores profesionales realiza tratamientos en base a cobre o fungicidas de carácter preventivo, ya que eliminar la enfermedad en los estados iniciales de esporulación resulta mucho más sencillo que cuando ya está instalado sobre el cultivo.
Las esporas del hongo requieren una media de temperaturas entre 15-20ºC condiciones de humedad muy elevada (por encima del 90%).
Según estudios, la propagación de la enfermedad se realiza entre las hojas conservadas en el árbol, no las que se encuentran en el suelo (hojas no vivas). Como la humedad se concentra más en las partes bajas del árbol (por el goteo de las hojas superiores), el repilo se suele identificar de forma más frecuente en la zona media baja del olivar.
Con el avance de la enfermedad, las hojas caen al suelo y se produce una gran defoliación del cultivo, con pérdida de producción por menor tasa fotosintética.
Aunque es raro que el hongo pueda encontrarse en los frutos, en caso de que sea así, provocan una pérdida de la calidad del aceite.
Una vez se producen las condiciones apropiadas para su desarrollo, el repilo del olivar necesita entre 4 y 15 semanas para producir los primeros síntomas. En dicho periodo, se alimenta de nutrientes localizados en la capa subcuticular.
Por ello, antes de la presencia de los síntomas, se suelen realizar detecciones primarias con el conocido test de sosa.
Antes de la aparición visual de la enfermedad, la infección por repilo puede confirmarse con el test de sosa. Consiste en sumergir las hojas en una solución de hidróxido de sodio al 5% durante 15-20 minutos. Con ello, se puede observar las primeras manchas de color negro formándose o descartar su presencia.

Para todo tipo de olivar, y en especial el ecológico (por no disponer de tanta batería de tratamientos y fungicidas), las condiciones de prevención son las que mejores resultados ofrecen.
La poda del olivar es un elemento de especial importancia, ya que asegura una correcta aireación en el interior del árbol y eliminar con mayor rapidez la humedad conservada.
En zonas con condiciones idóneas para el desarrollo del repilo del olivo, es importante controlar las aportaciones de nitrógeno, con el fin de evitar mucho volumen foliar y una mayor facilidad para propagarseel hongo.
A su vez, también es importante buscar variedades con mayor resistencia a la enfermedad.
Variedades resistentes al repilo del olivo
Variedades con moderada resistencia al repilo del olivo
Variedades de olivos sensibles al al repilo del olivo
Cornicabra, Blanqueta, Verdial de Badajoz, Gordal Sevillana, Lechín de Granada, Empeltre, Hojiblanca, Morisca, Villalonga, Nocellera del Belice, Rosciola, Manzanilla Sevillana, Giarraffa, Carolea, Changlot Real, Coratina, Santa Caterina, Casaliva, Moraiolo, Royal de Calatayud, Pendolino, Oliva di Cerignola, Callosina, Ocal, Cornezuelo de Monterrubio, Picholine Marocaine.
Cuanto mayor exposición solar mejor, ya que favorece la eliminación de las gotas de agua y la humedad, que tanto necesita el hongo para propagarse.
Los tratamientos preventivos más habituales son en base a cobre. Para ello, se suelen utilizar fórmulas con buena resistencia a la lluvia, como el oxicloruro de cobre o el hidróxido de cobre.
Vamos a añadir una propuesta de calendario contra el repilo, con varios tratamientos, que tendrás que adaptar a las condiciones propias de tu finca.
En algunas zonas, es común las lluvias torrenciales de septiembre. Antes de que acabe el mes, se debe realizar test de sosa y comprobar que no haya un valor mayor al 1% de hojas afectadas.
En caso afirmativo, el tratamiento contra el repilo del olivo es recomendable.
Si no se esperan lluvias y la zona no es endémica de la enfermedad, se puede esperar a futuras lluvias.
Los productos más aconsejables son las soluciones de cobre.
Comparativa de cobres del mercado
Producto
MEJOR VALORADO
Solabiol - Fungicida/bactericida de cobre 100% organico con accion preventiva y curativa, formato de 500g
Lote Fungicida Sistémico 90g + Pasta cicatrizante 250g
Fitosanitarios - Fungicida Cobre Sobre para 5L - Batlle
Cobre azul. Fungicida en polvo de amplio espectro 500 gr
Al aumentar las temperaturas y según vamos acercándonos a la primavera, se produce lluvias más o menos intensas (momento en el cual muchos aprovechan para aportar abono de fondo).
Si se dan las condiciones favorables para el desarrollo del repilo del olivo (10-15 ºC y humedad alta), realizar tratamientos preventivos en base a cobre.
Con la primavera, las temperaturas sí o sí están dentro del rango de acción del hongo, por lo que cualquier lluvia anticipada provocaría la presencia del hongo. Este tratamiento es prácticamente obligatorio en variedades sensibles a la enfermedad.
En tal caso, además del uso de soluciones fungicidas a base de cobre, se utilizan fórmulas curativas basadas en otras materias activas.
Si comprobamos que hay un gran número de hojas afectadas (test de sosa), es recomendable utilizar materias activas diferentes al cobre, ya que pueden provocar una gran defoliación y ser contraproducente su aplicación
El repilo plomizo es considerado como una variente de esta enfermedad comentada, cuyos síntomas presentan diferencias notables y es propio de zonas endémicas de temperatura y humedades altas.
El repilo plomizo está causado por un hongo distinto al del repilo común. Su nombre científico es Pseudocercospora cladosporioides.
No llega a ser tan virulento que el repilo común (Spilocaea oleaginea) pero también provoca defoliaciones importantes.
La identificación en el haz de la hoja es bastante similar entre ambos hongos, aunque la gran diferencia del plomizo es que produce manchas en el envés (parte de atrás) de la hoja.
Los tratamientos contra el repilo plomizo del olivo son iguales a los del común, por lo que se recomienda prevención con labores culturales y aplicaciones de cobres, así como tratamientos curativos con materias activas que hemos comentado anteriormente.