Hacer un huerto en casa es la mejor alternativa si queremos tener hortalizas en el hogar. Este método se ha extendido de tal forma que ya es extraño tener una parcela de tierra en las casas que esté sin labrar.

La creación de huertos particulares se propaga con rapidez. No es para menos, ya que las ventajas que reporta son muy amplias.
No cabe duda de que las verduras son una gran fuente de sales minerales, fibras y vitaminas, totalmente imprescindibles para el buen funcionamiento de nuestro organismo.
Por tanto, ¿qué mejor que tenerlas en nuestra propia casa?

(Imagen/ Flickr: Manel)
Otra ventaja es la mínima merma de propiedades de las hortalizas recién cortadas, a diferencia de las que se comercializan, que llevan cosechadas mucho más tiempo y se han desprendido ya de buena parte de sus nutrientes.
A esto se suma el sabor, que evidentemente no es comparable entre unas y otras.
El ahorro económico es otro aliciente, además de la sana y saludable tarea que resulta cuidar el huerto, apta y recomendable para cualquier componente de la familia.
Hemos de destacar también la variedad. Cuando llegamos al mercado es frecuente escuchar "se nos ha acabado", o "eso no nos lo traen", que, en este caso, es un problema olvidado.
Si ya te has decidido a cultivar un huerto, a continuación te explicamos los pasos que debes seguir para que se desarrolle adecuadamente.

(Imagen/ Flickr: Mumumío)
Fundamental es también planificarse, para lograr una productividad intensa. Ciertos componentes son vitales para la ejecución de nuestro propósito y han de ser sistemáticos. Se trata de regar o abonar el terreno.
Otra forma de evitar sorpresas desagradables es pronosticar inconvenientes que nos pueden perjudicar como, por ejemplo, el clima. Existen situaciones extremas, como una nevada, que son capaces de arruinar toda la cosecha.
En tales casos es preferible reemplazar los vegetales por nuevas plantas, aunque sean de distinta variedad.
Otra opción es sembrar de nuevo, para lo que debemos consultar los calendarios de sembrado, transplantes y los ciclos vitales de las especies.

(Imagen/ Flickr: Viajebolivia)

El mes favorito de los vegetales parece ser septiembre, que es cuando inician el ciclo la mayoría de las hortalizas, por ejemplo: alcachofas, acelgas, apio, remolacha, maíz, pepino, pimientos, sandías y tomates.

Para tener un huerto completo, sólo nos faltan las hierbas aromáticas. Podemos recurrir al cilantro, la albahaca, la menta, el romero, la salvia, entre otras variedades.


Ahorrar dinero como horticultor es muy fácil, ya que se pueden utilizar las semillas que produce cada cosecha para posteriores siembras (multiplicación).
Si es la primera vez que cultivamos verduras y hortalizas, tendremos que comprarlas: se recomiendan las semillas que vienen con un sistema de protección de epidemias, plagas o enfermedades.
En cualquier caso, los viveristas nos aconsejarán las más adecuadas para nuestro clima y terreno.
La desventaja de las semillas es que muchas plantas tienen un desarrollo excesivamente lento y que requieren muchos cuidados adicionales.
Si te armas de paciencia, conseguirás unos resultados excelentes, en especial, con las anuales, bianuales y perennes.

(Imagen: Wikimedia)
Las dimensiones mínimas han de ser 5 m. de largo por 1 m. de ancho, pero cuanto más ancho sea mucho mejor, ya que facilitaremos el movimiento en la zona.
La disposición se hará buscando la exposición solar más favorable. El aire, sol y agua son estrictamente necesarios para el correcto desarrollo de nuestros vegetales, así que procuraremos no tener cerca otros árboles o arbustos con el fin de no tener que compartir con ellos estas fuentes de vida.

(Imagen: Wikimedia)
Después de establecer nuestro terreno y plantar las semillas, no podemos dejar que un simple pisotón nos lo estropee.
Las raíces de las plantas y los demás seres vivos que habitan bajo el suelo son para nosotros una garantía de supervivencia de los vegetales (las raíces construyen cámaras de aire, remueven el suelo...) y no debemos modificar su ritmo de desarrollo.
La solución es cercar la zona con redes, muy prácticas porque no necesitan mantenimiento, y que pueden ser de distintos materiales, principalmente hierro o plástico.
- De cualquier forma, también podrás cultivar en un huerto a la sombra con las opciones que os mostramos en este post.