¿Cómo se limpian los mejillones correctamente?
Los mejillones se limpian justo antes de cocinarlos, bajo el grifo de agua fría, quitándoles las barbas (esos hilos oscuros que sobresalen de la concha) y frotando bien la concha con los dedos o con un cepillo suave para desprender cualquier suciedad, alga o sedimento que lleven adherido. Desecha los que estén abiertos y no se cierren al golpearlos.
Si no los vas a cocinar en el momento, guárdalos sin desbarbar en la nevera, tapados con un paño húmedo y sin sumergirlos en agua. En nuestras recetas los limpiamos así antes de cualquier preparación, ya sea para cocerlos enteros, hacerlos tigres o rellenarlos.
Una vez abiertos, solo tienes que retirar los restos de barba que hayan quedado pegados a la carne. El resto del mejillón, incluidas las partes oscuras, es comestible.