¿Por qué algunos canelones se pueden congelar y otros no?
Los canelones se pueden congelar sin problemas si están completamente cocidos y ensamblados en crudo (rellenos, cubiertos de salsa y queso, pero sin horno). Así se hacen en muchas cocinas profesionales: se preparan, se dejan enfriar bien, se cubren herméticamente y se congelan para hornear después.
Lo que NO se congela bien es un canelón ya gratinado. Una vez que ha pasado por el horno, la bechamel y la carne cocida no responden bien a la congelación: la textura se vuelve arenosa, se separan los componentes y pierde consistencia. Por eso, si los haces de una vez, es mejor servirlos frescos o guardarlos en nevera unos días, no congelados.
En nuestras recetas verás que la mayoría se preparan, se rellenan y se cubren con bechamel y queso antes de hornear. Ese es el punto en el que puedes congelarlos si lo necesitas: en crudo, herméticamente tapado, y luego metes directo del congelador al horno, solo aumenta un poco el tiempo de cocción.