¿Por qué la bechamel queda con grumos?
La bechamel queda con grumos cuando la harina no se disuelve bien en la leche, y esto ocurre principalmente por dos razones: que añades toda la leche de golpe sobre la harina cruda, o que no remueves lo suficiente mientras se mezclan.
Para evitarlos, el truco está en el orden y la paciencia. Primero funde la mantequilla, añade la harina y remueve bien para que se tueste un poco y coja color, pero sin llegar a quemar. Luego viene lo importante: añade la leche poco a poco mientras no dejas de remover, nunca de golpe. Así la harina se va disolviendo gradualmente sin formar grumos. Sigue removiendo sin parar hasta que la salsa espese, que suele tardar entre 15 y 20 minutos.
Si a pesar de todo te quedan grumos, pasala por la batidora y quedará lisa. También puedes colarla si no tienes batidora a mano. En nuestras recetas verás que algunos métodos recomiendan añadir la leche poco a poco, esperando a que cada porción se absorba bien antes de añadir más: es el método más seguro para una bechamel sin grumos.