¿Por qué la pechuga de pollo se seca al hornearla?
La pechuga de pollo se seca al hornearla porque es una carne muy magra, sin apenas grasa que mantenga la humedad durante la cocción. A diferencia de otras partes del pollo más jugosas, la pechuga pierde agua rápidamente cuando se expone al calor seco del horno, especialmente si se cocina demasiado tiempo o a temperatura alta.
Para evitarlo, lo ideal es no sobrepasar el punto de cocción (cuando alcanza los 75 °C internos), cocinarla envuelta en algo que retenga humedad —como papel film, como ves en nuestras recetas de pechugas rellenas— o incorporarla a un guiso con líquido. En nuestras recetas encontrarás que las pechugas mozárabes se cuecen en salsa durante media hora a fuego bajo: ese caldo las mantiene jugosas. También puedes marinar la pechuga antes de hornearla o cubrirla con una salsa que la proteja del calor directo, como la cobertura de huevo y pan molido de nuestras pechugas rellenas, que además se fríen en lugar de hornearse.
Otro consejo: retira la pechuga del horno apenas esté cocida y deja que repose un par de minutos antes de cortarla; así los jugos se redistribuyen y la carne queda más tierna.