Llega junio y, de repente, los mercados se llenan de esas bolsas de papel con cerezas que parecen rubíes. Ese color intenso, casi hipnotizante, es la invitación perfecta para llenarte los dedos de zumo mientras las devoraas sin pensar. Pero estas frutas son mucho más que un capricho de temporada.
Más allá de su sabor dulce, hay razones de peso para aprovechar que están aquí. Desde el punto de vista nutricional, son un regalo: pocas calorías, muchos antioxidantes y propiedades antiinflamatorias que tu cuerpo agradecerá. Cómelas tal cual o dale forma en la cocina; de cualquier modo, ganas.
Te traemos todo lo que necesitas saber para sacarles el máximo provecho: cómo elegirlas, trucos para deshuésarlas sin mancharte todo, y un montón de recetas que van desde lo más clásico hasta combinaciones sorprendentes con chocolate y quesos cremosos.
Un repaso por los beneficios de esta fruta de temporada y por qué deberías incluirla en tu dieta durante estos meses.

Conoce el árbol que las produce, sus variedades principales y cómo cuidarlo si tienes la suerte de tener uno en casa.

Técnicas prácticas para limpiarlas de forma eficiente y sin terminar con todo lleno de manchas de zumo.
Un abanico completo de recetas dulces que demuestran cuántas formas hay de disfrutar esta fruta más allá de comerla tal cual.

Te sorprenderá cómo la dulzura ácida de la compota contrasta con la cremosidad del queso en este clásico neoyorquino.

El postre alemán por excelencia toma otro nivel cuando lo preparas en casa con ingredientes frescos.

Aprende a elaborar tu propia conserva para tener el sabor de junio disponible durante todo el año.

Un dulce aéreo y sofisticado que parece complicado pero es más fácil de lo que imaginas.

Ya ves que hay mucho más que hacer con esta fruta que simplemente comerla directamente del árbol. Aprovecha que está en su punto justo y experimenta con todas estas opciones. Tu paladar te lo agradecerá.