Problemas de espalda: 5 dolencias comunes y cómo evitarlas
Las malas posturas y hábitos diarios causan el 80% de los problemas de espalda. Conoce las dolencias más frecuentes y prevén lesiones degenerativas.
Los problemas de espalda más comunes: causas y soluciones

Estar mucho tiempo de pie, adoptar malas posturas, dormir mal o realizar esfuerzos físicos excesivos son algunos de los principales motivos por los que desarrollamos problemas de espalda. Estos dolores pueden afectar significativamente tu calidad de vida y, en algunos casos, convertirse en molestias crónicas difíciles de resolver.
La columna vertebral es el eje central de tu cuerpo y soporta el impacto negativo de estos hábitos incorrectos. Mantener una posición correcta durante todo el día es esencial para prevenir que se degenere en problemas mayores de movilidad. Según la zona afectada y cómo se desarrolle, aparecen diferentes tipos de dolencias que requieren diagnóstico y tratamiento específico.
Escoliosis: desviación lateral de la columna

La escoliosis es una desviación lateral de la columna vertebral que forma una curva anormal en forma de 'S'. Puede ser congénita o desarrollarse con el crecimiento, y es considerada el dolor de espalda más común en la sociedad, aunque muchas personas desconocen que la padecen.
Esta deformación ocurre cuando las vértebras rotan sobre sí mismas. Se diagnostica fácilmente mediante una radiografía simple, pero es fundamental detectarla en edades tempranas para prevenir que condicione el crecimiento, especialmente en niños y adolescentes.
Cómo prevenir y tratar la escoliosis
- Vigilar la postura constantemente en la infancia y adolescencia
- Disponer de un buen colchón y almohada para el descanso
- Realizar ejercicios de estiramiento y flexibilidad bajo supervisión profesional
- Practicar natación, el deporte más recomendado para esta condición
- Usar corsés solo en casos extremos
Lumbalgia: dolor en la parte baja de la espalda

La lumbalgia es el dolor localizado en la zona lumbar o parte baja de la espalda, causado por molestias en los músculos que rodean esas vértebras. Suele originarse por sobreesfuerzo al cargar objetos pesados, inactividad física, tensión o estrés, y periodos prolongados de pie o sentado.
Este dolor puede durar desde unos días hasta una semana, pero si persiste durante meses es necesario consultar a un especialista, ya que puede derivar en un problema crónico. En casos extremos puede acompañarse de fiebre, pérdida de control de esfínteres o debilidad en las piernas.
Tratamiento de la lumbalgia
- Reposo y evitar sobrecargas lumbares
- Aplicar calor local en la zona afectada
- Usar analgésicos y antiinflamatorios según prescripción médica
- Realización de fisioterapia cuando el dolor ceda
Lordosis: curvatura exagerada en la zona lumbar

La lordosis es una curvatura anormal de la columna lumbar donde la curva natural se vuelve excesivamente pronunciada. Aunque es más frecuente en mujeres embarazadas (como adaptación para soportar el peso del embarazo), también afecta a otras personas por debilidad muscular o malas posturas.
Afortunadamente, esta condición responde muy bien al ejercicio y fortalecimiento muscular. Con rutinas regulares de abdominales, lumbares y dorsales se logran resultados notables y se endereza significativamente la columna. Si es necesario, una faja o corsé puede ayudar a corregir la posición mientras se fortalecen los músculos.
Hernia discal: compresión de los discos intervertebrales

Entre cada vértebra de tu columna existe un disco o almohadilla que une las vértebras, permite los movimientos de la espalda y amortigua los impactos. La hernia discal ocurre cuando este disco se desgasta, las vértebras chocan y comprimen los nervios circundantes.
Esta condición suele provocar dolor ciático que se extiende hacia las piernas, hormigueo en extremidades y debilidad muscular. La hernia discal se trata inicialmente con analgésicos y antiinflamatorios, aunque en casos severos que no responden al tratamiento conservador puede ser necesaria la intervención quirúrgica.
Señales de alerta en hernia discal
- Dolor intenso en la espalda baja o media
- Irradiación del dolor hacia una o ambas piernas
- Hormigueo o entumecimiento en extremidades
- Debilidad muscular progresiva
- Síntomas que no mejoran con reposo después de 2-3 semanas