¿Sabes cuántas personas abren un tarro de esta crema cada mañana sin pensar en hacerla en casa? Pues resulta que es uno de los preparados más fáciles de elaborar en tu propia cocina, y el sabor no tiene ni punto de comparación con lo que compras en el supermercado. Una vez que pruebas la versión casera, es difícil volver atrás.
Lo interesante es que no solo sirve para untar en tostadas o crepes. Esta preparación se convierte en un comodín en la cocina: relleno de postres, base de tartas, ingrediente secreto en salsas dulces. Y lo mejor es que si tienes las avellanas a mano, el trabajo es prácticamente cero. Merece la pena dedicarle cinco minutos.
Aquí te mostramos todas las formas de disfrutarla, desde las recetas más clásicas hasta combinaciones que quizá no habías probado. Hay opciones para todos los gustos: con chocolate, con cacao, incluso en versión salada.
La receta que más se parece a la comercial, pero hecha por ti en la cocina. Conseguirás ese toque achocolatado que la hace irresistible en cualquier momento del día.

Un repaso por todas las formas en que puedes aprovechar este preparado más allá de las opciones obvias. Desde desayunos hasta postres elaborados.

Te sorprenderá lo elegante que queda este pequeño dulce cuando la crema se convierte en el corazón de cada bombón. Perfecto para regalar o para mimarte a ti misma.

La combinación más clásica llevada a su máxima expresión. Una tarta que parece complicada pero que se monta con facilidad si tienes la crema lista.

Aquí verás cómo estas nueces pueden jugar un papel sorprendente en platos salados. Una propuesta diferente que merece un lugar en tu menú.

El punto de partida para cualquier cocinero que quiera iniciarse en esto. Ingredientes sencillos y pasos claros para que salga perfecta a la primera.
Una versión más ligera sin renunciar al sabor. Controlas completamente qué entra en el tarro, sin conservantes ni aditivos innecesarios.

Estas galletas nacen de la combinación perfecta de ambos ingredientes. Ideal para hacer en casa durante las fiestas y sorprender con algo hecho con cariño.

Ya ves que las posibilidades son casi infinitas. Una vez que descubres lo fácil que es preparar esto en casa, te preguntarás por qué no lo hiciste antes. Así que ve, reúne tus avellanas y manos a la obra.