Hay un momento en la cocina española en el que todo se simplifica: abres la nevera, ves una loncha de jamón y de repente tienes media docena de ideas en la cabeza. No es casualidad. Este ingrediente tiene esa magia de transformar lo más sencillo en algo que funciona, sin esfuerzo aparente.
Lo bueno es que no necesitas ser una cocinera experta para usarlo bien. Un poco de jamón bien elegido —serrano o york, según lo que busques— y algo más en la despensa es suficiente para sorprender a quien se siente a tu mesa. Eso sí, hay trucos que funcionan siempre y recetas que merece la pena tener anotadas.
Aquí vamos a repasar desde los clásicos que nunca fallan hasta propuestas que te sacarán de la rutina. Recetas que van desde lo más tradicional hasta lo más creativo, todas con algo en común: saben exactamente cómo sacar partido a cada ingrediente.
Una de esas recetas que funcionan siempre, ya sea como aperitivo o como entrada. Aquí verás cómo preparar unos rollitos jugosos que resultan elegantes sin complicación.

Descubre cómo convertir una patata asada en un plato contundente y sabroso que puede ser tanto un primer plato como un acompañamiento de lujo.

Una forma inteligente de rellenar pechuga de pollo que la mantiene jugosa y le da un toque salado que complementa a la perfección la carne blanca.

Te sorprenderá lo bien que funciona esta combinación más creativa. Pan, jamón y queso rebozados y fritos crean esos flamenquines que nadie se resiste.

Todo lo que necesitas saber sobre un clásico que funciona para desayuno, almuerzo o cena. Aquí, el jamón serrano es el protagonista que realza unos huevos sencillos.

Un pastel salado que juega con texturas y resulta perfecto para llevar o servir en una comida. Aquí se mezclan ingredientes clásicos de una forma que no esperarías.

Una propuesta más sofisticada que te permite servir algo diferente como aperitivo. Estos bombones demuestran que con jamón se pueden hacer cosas inesperadas.

Para cuando quieras algo ligero pero sabroso, estas crepes ofrecen una alternativa que no renuncia al sabor aunque peses los ingredientes con cuidado.

Ya ves, las opciones son muchas. Lo importante es entender que un buen jamón en tu cocina es como tener un comodín: siempre hay una forma de usarlo que funciona.