Hay un plato que todas hemos comido en casa de la abuela, ese que prometemos no repetir nunca y que, sin embargo, pedimos una y otra vez. No es magia, es simplemente que funcionan. Baratas, nutritivas y capaces de transformarse en casi cualquier cosa: desde un guiso de toda la vida hasta una hamburguesa vegana que te sorprenderá.
Lo mejor es que no necesitas ser un chef para cocinarlas bien. Con un par de trucos básicos y sin complicarte la vida, consigues resultados que parecen salidos de un restaurante. Además, duran una eternidad en la despensa y siempre te sacan de un apuro cuando no sabes qué preparar.
Te vamos a mostrar diferentes formas de cocinarlas: desde las clásicas con chorizo hasta recetas más creativas que te abrirán los ojos. Porque estas pequeñas joyas merecen mucho más que acabar siempre en la misma olla.
La combinación perfecta para un plato contundente y sabroso. Aquí verás cómo conseguir ese punto justo entre la legumbre tierna y el chorizo bien integrado en el caldo.

Porque a veces lo que buscas es sencillez sin renunciar al sabor. Un método directo para que no tengas que estar pendiente de la olla toda la tarde.

Te sorprenderá lo mucho que cambian cuando las sazonas al estilo norteafricano. Un viaje de sabores sin salir de la cocina.

Una versión tropical y sedosa que te abrirá la mente sobre todas las posibilidades culinarias de esta legumbre. Cremosa, reconfortante y diferente.

Descubre cómo convertir esta legumbre en un bocado jugoso y delicioso. Perfectas para vegetarianos y para quien simplemente quiera cambiar de aires.
Un repaso por esta combinación que funciona porque los nutrientes se complementan y el resultado es completo y satisfecho. La pareja perfecta en un plato.
Todo lo que necesitas saber para hacer un dip cremoso, casero y mucho más económico que los comerciales. Perfecto para picotear o acompañar.
Una opción sofisticada que toma menos tiempo del que crees. Con curry y despensa básica, consigues algo que parece receta de restaurante.

Como ves, estas pequeñas joyas merecen ocupar un lugar fijo en tu mesa. Así que no esperes más, elige una receta y ponte manos a la obra. Tu despensa y tu paladar te lo agradecerán.