Hay un momento en la vida de todo usuario de Thermomix en el que descubre el accesorio Varoma y se pregunta: ¿por qué no lo usé antes? Resulta que cocinar al vapor no es cosa de aburridos ni de dietas restrictivas. Con este sistema, logras resultados jugosos, sabores intensos y texturas impecables mientras tu robot hace el trabajo pesado.
La razón por la que deberías empezar a usar esta herramienta es simple: permite cocinar proteínas, verduras y hasta postres sin que pierdan nutrientes ni se sequen. Además, mientras algo se cuece al vapor arriba, puedes preparar una salsa o un acompañamiento en el vaso. Dos cosas a la vez, siempre es un acierto.
Aquí te mostramos una selección de recetas prácticas que sacan el máximo partido a este accesorio. Desde platos de proteína hasta postres sorprendentes, encontrarás inspiración para incorporarlo a tu rutina semanal.
Un clásico que demuestra por qué el pollo y el vapor son pareja de éxito. La proteína queda tierna, jugosa, y la crema de queso se prepara en paralelo para un resultado que parece de restaurante.

Aquí verás cómo conseguir albóndigas con una textura esponjosa sin que se partan ni se cuezan de forma irregular. Una técnica que funciona a la primera y que tus hijos comerán sin rechistar.

Los postres al vapor sorprenden: mantienen una humedad natural que los bizcochos tradicionales no consiguen. Este de naranja es ligero, perfumado y se prepara mientras haces otras cosas.
Te sorprenderá el resultado: un chocolate fondant que sale cremoso por dentro sin necesidad de horno. Las proporciones exactas y el tiempo de cocción al vapor hacen que el relleno sorpresa nunca falle.

Un ingrediente versátil que necesitarás una vez lo pruebes. Cociná la calabaza al vapor y tendrás una base para bizcochos, muffins y otras recetas sin preservantes ni aditivos.

Explora la cocina asiática con este método: los panecillos quedan esponjosos, el relleno sabroso, y logras un resultado que compite con cualquier dim sum de restaurante chino.

Un plato completo donde el pollo absorbe todo el adobo mientras el arroz se cuece de forma uniforme debajo. Eficiente, sabroso y listo para servir sin demasiadas prisas.

El flan al vapor es un clásico reinventado: cremoso, sin grietas en la superficie, con esa textura de seda que solo consigues con esta técnica. Una sobremesa que vale la pena.

Con estos platos en tu repertorio, descubrirás que el vapor no es un método menor. Es una forma de cocinar que respeta los ingredientes, ahorra tiempo y, créeme, cambia tu forma de entender la cocina cotidiana.