¿Sabes cuántas formas diferentes hay de hacer una crema de verduras sin que sepa siempre a lo mismo? Más de las que imaginas. Y no estamos hablando solo de añadir especias raras o ingredientes exóticos, sino de pequeños trucos que transforman un puré básico en algo que te apetece comer una y otra vez.
Lo que la mayoría no sabe es que estas recetas van mucho más allá del reconfortante plato de invierno. Son perfectas para colar verduras a los peques sin que lo noten, para preparar cenas ligeras entre semana, y hasta para impresionar en una comida con amigos. Lo mejor: muchas se preparan en 20 minutos.
Aquí te propongo ocho versiones diferentes que van desde lo clásico hasta combinaciones inesperadas. Algunas las harás en la batidora de toda la vida, otras en Thermomix si tienes suerte. Todas son deliciosas.
Una combinación dulce y aromática que sorprende en el mejor sentido. Esta receta equilibra la suavidad de la zanahoria con toques herbáceos que la hacen diferente a la versión de siempre.

Todo lo que necesitas saber sobre por qué la calabaza es mucho más que un acompañamiento navideño. Descubre cómo preparar una crema que combina nutrición y sabor sin complicaciones.

Aquí verás que la coliflor no tiene por qué ser aburrida. Una base delicada y versátil que funciona sola o como punto de partida para experimentar con otros ingredientes.

Uno de los grandes clásicos, pero con la ventaja de ser tan simple que la puedes hacer entre clase y clase. Un puré verde, cremoso y lleno de nutrientes que los niños comen sin rechistar.

Si tienes Thermomix, esta receta te ahorra tiempo y esfuerzo. Una mezcla suave y elegante que funciona como primer plato o cena ligera entre semana.
Te sorprenderá lo fácil que es meter varias verduras en un solo plato sin que compitan entre ellas. Una forma práctica de aprovechar lo que tengas en la nevera.

Una propuesta más atrevida que funciona de maravilla. La acidez de la manzana caramelizada tira de la col lombarda hacia un territorio inesperado y adictivo.

Un dúo vegetal clásico que merece su propio protagonismo. Ligero, depurativo y perfecto si buscas algo más allá de lo obvio para acompañar carnes o pescados.

Lo bueno de estas recetas es que no necesitas ser un cocinero estrella para que salgan bien. Con ingredientes frescos, un poco de paciencia y ganas de probar, tienes cena hecha. Y créeme, una vez que descubras cuál es tu favorita, la repetirás hasta que se la sepas de memoria.