Si te has preguntado alguna vez cómo conseguir que tus hijos coman algo que no sea pasta o sándwich, no eres la única. Hace poco una mamá me contaba que su hijo de cinco años rechazaba todo lo que saliera de la cocina, así que decidió implicarlo en la elaboración de los platos. El resultado fue sorprendente: de repente, lo que preparaban juntos le parecía delicioso.
La clave está en encontrar el equilibrio entre lo saludable y lo apetitoso, sin obsesionarse. No se trata de ser chef, sino de ofrecer opciones variadas que los peques disfruten y que te ahorre tiempo. Un buen truco es cocinar por lotes los fines de semana: así tienes opciones listas para los días de prisas.
Te traemos una selección de ideas que van desde clásicos mejorados hasta propuestas originales, pasando por platos pensados para situaciones especiales como intolerancias alimentarias o esos días en que tienes que pelear con el apetito de los niños.
Un repaso amplio por opciones que funcionan en el día a día: platos que no requieren horas en la cocina pero que siguen siendo nutritivos. Ideal para tener a mano cuando necesitas inspiración.

Aprende a preparar esta versión hecha en casa, mucho más sana que la comercial. Tus hijos podrán comerlos sin culpa, y además descubrirán que la comida casera tiene otro sabor.
Te sorprenderá descubrir que las comidas para niños no tienen por qué ser aburridas. Aquí encontrarás recetas con suficiente gracia para que toda la familia disfrute en la mesa.

Si en casa liráis comida cada cierto tiempo, esto es para vosotros. Ideas ingeniosas para que los inapetentes encuentren algo que les llame la atención.

Todo lo que necesitas saber sobre cómo alimentar a los peques cuando empiezan a descubrir nuevos sabores. Recetas adaptadas a su edad y capacidad de masticación.

Descubre formas creativas de incluir la fruta en los platos, más allá del clásico postre. Desde salsas hasta platos principales, para que coman frutas sin darse ni cuenta.

El pescado es complicado en muchas casas, así que aquí encontrarás alternativas probadas para que los pequeños no le cierren la puerta. Sabor sí, espinas no.

Un conjunto de propuestas para los niños que no pueden comer gluten, porque la celiaquía no significa renunciar a comer bien. Aquí hay opciones variadas y apetitosas.

La verdad es que cocinar para los niños es menos complicado cuando tienes referentes que funcionan. Lo importante es no rendirse al primer rechazo y mantener la calma: los paladares evolucionan, y a veces basta con presentar el mismo plato de manera diferente para que lo prueben. ¿Lo mejor? Cuando descubres que lo que preparaste se acabó hasta la última migaja.